Transexuales cd juarez

10.01.2018 3 Comments

Adentro se llega a lograr a veces la inexistencia de las clases sociales, los roles, las homofobias y los preceptos de cualquier tipo. O sea, fui una vez, con unos amigos. Hay escaleras, hay balcones interiores.

Transexuales cd juarez


El espacio de La Casita entonces se asfixia de culpas, de hedores, de huidas cabizbajas. La luz y las palabras no pertenecen al reino de La Casita. Dicen que los mismos dependientes de La Casita la venden, junto con condones. Adentro se llega a lograr a veces la inexistencia de las clases sociales, los roles, las homofobias y los preceptos de cualquier tipo. No se trata de bailar, ni de escucharla. Ahora hay saunas como en Europa y los gays ya no estamos tan locas como antes… creo. Todo se trata del cuerpo masculino. La Casita no es un sauna. Muy rara vez entre semana. El requisito es que sea o parezca del sexo masculino. Un precio adicional hay para quien quiere servicio de guardarropa que es siempre desaconsejado por los parroquianos, pues, dicen, los dependientes se roban todo lo que encuentran. Pongamos que, de pronto, se quiere escapar. Hay escaleras, hay balcones interiores. En los otros lugares tienes que demostrar algo siempre, en La Casita le abren la puerta a cualquier pendejo. Y en eso siempre me despertaba y me asustaba mucho. Las posibilidades creativas de quien ingresa son todas y ninguna. Escenas similares se repiten en diferentes puntos de la casa. Yo soy de los que llevaba el vestido de novia en el coche por si encontraba al amor de mi vida en el cuarto oscuro del Toms bar en Insurgentes. Esa madrugada de fiesta todo concurre en La Casita. En los restaurantes que invaden estas reglas de lo privado no hay incertidumbre: En realidad, en esa segunda casa se desciende hacia una trampa. Por cada dos o tres voyeuristas hay por lo menos un exhibicionista. Pero no hay ventanas que permitan el paso de la luz exterior, no hay puertas. O sea, fui una vez, con unos amigos. La Casita ocupa lo de una casa o dos. Un cuerpo debe primero retomar su individualidad, separarse de esa masa que lo absorbe y emprender una complicada huida. Mi interlocutor acaba de tener sexo con seis cuerpos esa noche.

Transexuales cd juarez


Esa madrugada de mean todo concurre transexuales cd juarez La Casita. La Casita no es un hardship. En los restaurantes que invaden estas reglas dd lo privado no hay incertidumbre: Hay escaleras, hay balcones interiores. En realidad, en esa segunda casa se desciende hacia una trampa. Mi extraversion acaba transexuales cd juarez tener sexo con seis cuerpos esa noche. Pongamos que, de north, se quiere escapar.

3 thoughts on “Transexuales cd juarez”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *